
El breve pero intenso viaje pastoral que el papa Benedicto XVI realizó a Croacia el 4 y 5 de junio de 2011 tuvo distintas motivaciones: en principio, presidir el I Encuentro Nacional de las Familias Católicas croatas; luego, reavivar y expandir las bien arraigadas raíces cristianas del país, alentando su presente y su futuro en medio de las nuevas encrucijadas derivadas de la crisis económica y moral y su próxima integración en la Unión Europea (UE); y, finalmente, contribuir a la sanación definitiva de las heridas de la guerra de hace dos décadas —precisamente en el vigésimo aniversario de la declaración de independencia del país— y servir a la paz, la integración, la concordia y la reconciliación
En las últimas décadas se ha hablado de la urgencia de la nueva evangelización. Teniendo presente que la evangelización constituye el horizonte ordinario de la actividad de la Iglesia y del anuncio del Evangelio ad gentes, la nueva evangelización está dirigida más bien a aquellos que se han alejado de la Iglesia en los países de antigua cristiandad. Este fenómeno, lamentablemente, existe con diversos matices también en los países donde la Buena Noticia ha sido anunciada en los últimos siglos, pero todavía no ha sido suficientemente acogida hasta transformar la vida personal, familiar y social de los cristianos. Por esta razón, Benedicto XVI ha decidido convocar la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana (del 7 al 28 de octubre de 2012). La asamblea sinodal tendrá como finalidad examinar la situación actual en las Iglesias particulares, para señalar, en comunión con el Papa, nuevos modos y expresiones de la Buena Noticia, que ha de ser trasmitida al hombre contemporáneo con renovado entusiasmo. Se trata de un desafío para extraer, como el escriba que se hizo discípulo del Reino, cosas nuevas y cosas viejas del precioso tesoro de la Tradición (cf. Mt 13,52).
Después de más de cuatro siglos, se presenta por primera vez en edición crítica y bilingüe la obra literaria de santo Tomás de Villanueva (1482-1555), religioso agustino y arzobispo de Valencia, realizada por un equipo de investigadores agustinos de España.
Variadas razones apremiaban la realización de este arduo trabajo: la dificultad de acceso a la obra del santo, cuya última edición es la de Manila (1881-1883; 1897); la necesidad de una versión en español, ya que la casi totalidad de sus conciones o sermones ha sido publicada en latín (solo 32 conciones fueron publicadas en español en 1952, de las 454 que se registran en esta edición); dar a conocer a toda clase de personas ―religiosas y seglares― la singular expresión, por medio de la predicación, de un hombre de Dios, santo, sabio y clarividente; la cercanía de una palabra que modeló las mentes más brillantes de nuestro Siglo de Oro literario con su elocuencia mesurada y siempre concorde con la fe genuina de la Iglesia; y, sobre todo, responder a un deseo muy sentido en el ámbito de la Orden de San Agustín, a la que perteneció, y de la archidiócesis de Valencia, a la que sirvió, de hacer patente y accesible su magisterio, para que, en un día no lejano, sea honrado con el merecido título de Doctor de la Iglesia universal.
Santo Tomas de Villanueva sigue teniendo, sin duda, una palabra nueva y una ejemplar actitud para esta nuestra desconcertada y envejecida Europa del s. XXI.
Pablo Verdier Mazzara, especialista en psiquiatría y de vasta experiencia clínica y docente, ha recopilado, seleccionado y editado un conjunto de discursos de los pontífices, fundamentalmente desde Pío XII hasta Benedicto XVI, relacionados con las enfermedades mentales, adicciones y el quehacer de la psiquiatría y la psicología. El resultado de todo ello es un exhaustivo recorrido de más de sesenta años por los pronunciamientos papales en el ámbito de los temas relacionados con la salud mental, cuya finalidad última es ayudar a comprender que todo terapeuta, en el nivel que esté actuando, no puede prescindir de la realidad admirable de la condición espiritual del ser humano, que se constituye, según palabras del Concilio Vaticano II, en la única criatura que Dios ha amado por sí misma y que no encuentra la sublimidad de su vocación sino en la entrega sincera de sí mismo a los demás.
Edición preparada por Pedro Borges y coeditada con la participación de la Comisión Nacional para el Quinto Centenario del Descubrimiento de América.
La historia de la Iglesia en Hispanoamérica y Filipinas durante la época española está necesitada de una visión de conjunto que sintetice sin incurrir en prolijidad. Tal es el objetivo que persiguen estos dos volúmenes, cuya concepción obedece al criterio de que el lector culto, el investigador no especializado en este campo e incluso los alumnos de centros de estudios superiores dispongan de un instrumento de lectura, de consulta o de estudio que les oriente en el planteamiento, en el enfoque y en el actual estado de conocimiento de los diversos aspectos de esa historia, cronológicamente breve, temáticamente complicada e ideológicamente controvertida. El primer volumen está concebido como una amplia y desmenuzada síntesis de los numerosos aspectos que ofrece la historia en América y Filipinas, a fin de proporcionar una idea suficientemente fundada del funcionamiento y actividad de esta institución. Con él queda básicamente trazada la historia de la Iglesia en el espacio geográfico señalado. El segundo volumen deja claro cómo se plasmaron las variadas facetas de la Iglesia, aludidas anteriormente, en las diversas naciones o regiones que hoy constituyen el antiguo Nuevo Mundo.
Colaboradores: J. L. Abellán, L. Arranz Márquez, F. R. Aznar Gil, P. Borges, E. Cárdenas, M. Cuesta, R. Mansilla Escobedo, L. Galmés, A. García y García, J. González Rodríguez, I. Gutiérrez Azopardo, A. de la Hera, B. Lavalle, E. Luque Alcaide, J. Lynch, R. Martín Berrio, F. Martín Hernández, J. Martínez Gómez, M. Mörner, J. Muriel, J. B. Olaechea Labayen, L. Pereña, I. Sánchez Bella, J. I. Saranyana, I. Vázquez.
La obra consta de 2 vols.: I: Aspectos generales (MA0037); II: Aspectos territoriales (MA0042).
Gabriel Marcel (1889-1973), filósofo y dramaturgo francés, destaca por su conquista de un concepto cada vez más hondo de la «existencia», entendida como encarnación y participación. Su pensamiento está muy influido por el cristianismo, al que se convirtió, del judaísmo, en 1929.
Los dos volúmenes que comprende esta edición reúnen algunas de sus obras más importantes, tanto en el campo filosófico como en el teatral. El misterio del ser (1951), que recoge en dos series veinte lecciones pronunciadas entre 1949 y 1950, ha sido complementado con unos anexos de documentos inéditos y abundantes notas elaboradas por Jeanne Parain-Vial (la discípula por excelencia) y Mario Parajón, traductor y preparador de la edición. La selección de las piezas teatrales (El dardo, La sed y La señal de la cruz) pone de manifiesto la estrecha relación que existe entre el pensamiento de Marcel y su obra dramática.
El amor es una realidad fascinante, pero que parece que se nos escapa cuando lo queremos comprender, del mismo modo que una luz nos deslumbra si nos fijamos solo en ella. La importancia del amor en nuestras vidas y en la revelación divina nos impulsa a introducirnos en su misterio como la única forma de comprender la verdad de nuestra existencia a la luz de la verdad de Dios. Este libro no quiere sino ayudar a descubrir ese misterio de amor como una luz que nos hace vivir en plenitud y enseñarnos a mirar con los ojos del amor. Así se esclarecen los temas fundamentales en los que el amor se nos hace problemático: la relación entre el amor a Dios y el amor al prójimo, los diferentes tipos de amor que descubrimos en la vida, cómo existe un amor divino sobrenatural y de qué modo el desinterés no está reñido con la reciprocidad que exige la dinámica del don. Solo el amor es digno de fe y se convierte en la luz primera del misterio de Dios y del hombre.
Juan José Pérez-Soba Diez del Corral (Madrid, 1964), sacerdote diocesano de Madrid, es catedrático de Moral fundamental en la Facultad de Teología San Dámaso de Madrid y profesor invitado en el Pontificio Instituto Juan Pablo II para el matrimonio y la familia en Roma y Valencia.

