
Breve biografía de Laura Busca Otaegui, esposa de Eduardo Ortiz de Landázuri, para quienes la familia y el trabajo eran una única realidad en una vida guiada por el afán de santidad.
Esposa de Eduardo Ortiz de Landázuri, Laura Busca Otaegui entendió junto con su marido -también en proceso de beatificación- que la familia y el trabajo deben ser una realidad en una vida guiada por el afán de santidad. Estudió y ejerció la profesión farmacéutica pero finalmente decidió dar prioridad a la familia. Estas páginas destacan su papel insustituible en la formación y desenvolvimiento de la vida familiar.
En los años 60, san Josemaría Escrivá afirmaba en una entrevista: "El Opus Dei salió adelante por la gracia divina y por la oración y el sacrificio de los primeros, sin medios humanos". En estas palabras hay un delicado elogio de quienes siguieron al Fundador en los primeros años, cuando todo estaba por hacer. Uno de ellos fue José María Hernández Garnica. José María Hernández Garnica nació en Madrid el 17 de noviembre de 1913. Doctor Ingeniero de Minas, en Ciencias Naturales y en Teología. Pidió la admisión en el Opus Dei el 28 de julio de 1935. Falleció, con fama de santidad, en Barcelona el 7 de diciembre de 1972. Ejerció su profesión en la Empresa Electra de Madrid. Posteriormente, el 25 de junio de 1944, recibió la ordenación sacerdotal, de manos del Obispo de Madrid Monseñor Leopoldo Eijo y Garay. Después, San Josemaría le encargó especialmente el impulso de la labor apostólica del Opus Dei entre las mujeres, lo que compaginó con otras muchas tareas sacerdotales en Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, etc. Más tarde, marchó a desarrollar su ministerio sacerdotal en Inglaterra, Irlanda, Francia, Austria, Alemania, Suiza, Bélgica y Holanda. El haber caminado por lugares tan distintos, en continua adaptación a diversas culturas y ambientes, le hace ser un buen ejemplo para la evangelización de la vieja Europa. José Carlos Martín de la Hoz. Sacerdote. Teólogo e historiador. Miembro fundador de las Academias de Historia Eclesiástica de Sevilla y Valencia, de las que ha sido Secretario General. Forma parte del Instituto para el estudio de la Escuela de Salamanca. Entre sus últimas publicaciones destacan: Causas de Canonización y milagros (Bilbao, 2009); la Historia de la Iglesia en España (Madrid, 2009); Inquisición y confianza (Madrid, 2010), El Islam y España (Madrid, 2010), Historia de la Iglesia en la Edad Moderna, Historia y leyendas de la Iglesia (Madrid 2011) e Historia de la confianza en la Iglesia (Madrid, 2011). Desde hace diez años trabaja en la Oficina para las Causas de los Santos del Opus Dei en España y es Postulador de diversas Causas.
Las relaciones entre la mente humana y su sustrato físico, el cerebro, constituyen un misterio que, aún hoy, se plantea con una fuerza e interés renovado. Los increíbles avances en el conocimiento de la actividad cerebral proporcionado por la moderna Neurociencia ha hecho pensar a algunos que este misterio se encuentra a las puertas de su resolución. ¿Es esto cierto y en qué sentido? ¿Pueden las neurociencias dar vía libre a la explicación materialista que reduce la mente al cerebro o sucede más bien lo contrario? A su vez, la emergencia de la nueva disciplina de la inteligencia artificial ha replanteado los términos del problema postulando un nuevo tipo de mente no conectada con el cerebro humano que, en la versión radical de la cibernética punk, permitiría afirmar que, a finales del siglo, el pensamiento humano y la inteligencia artificial se habrán fundido y los ciberorganismos resultantes de la fusión controlarán las sociedades. La complejidad y novedad de las cuestiones en juego requería una difícil puesta a punto de este antiguo problema que ha sido abordada con eficacia por Diego Martínez Caro que, en este texto, expone con rigor y amenidad los últimos avances científicos al mismo tiempo que proporciona una interpretación antropológica. Diego Martinez Caro es Profesor Honorario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra y autor de numerosas publicaciones científicas y de divulgación de la Ciencia.
En un tiempo en que se experimentan profundos cambios en occidente, es necesario un nuevo impulso, sobre todo en zonas donde muchos se alejan de Cristo. Por ello, Benedicto XVI impulsa una Nueva Evangelización en aquellos países ya cristianizados. En estas páginas, cardenales, obispos, teólogos, educadores y economistas escriben sobre los principales aspectos de esta invitación del Santo Padre.
Este libro aborda una docena de mitos modernos, agrupados en cuatro grandes familias: nueva sexualidad, relativismo, evolucionismo radical y agnosticismo. ¿Qué claves nos permiten entender el mundo? De entrada, saber que la cultura occidental, trenzada durante siglos con los mimbres de Grecia, Roma y el Cristianismo, se deshilacha hoy en formas de sentir más que de pensar, aceptadas sin crítica, con la credulidad que sostuvo a las antiguas mitologías.
En la primera parte de este libro, José Ramón Ayllón nos ofrece semblanzas y argumentos de 15 agnósticos y ateos famosos: Borges, Camus, Hawking, Marx, Nietzsche, Freud... En la segunda, Francisco Conesa revela las señas de identidad del nuevo ateísmo, la más fuerte pretensión atea de nuestros días, donde no faltan científicos importantes como Richard Dawkins, Sam Harris o el mencionado Hawking. José Ramón Ayllón -www.jrAyllon.es- cuenta con una amplia trayectoria como profesor y escritor. En Ediciones Palabra ha publicado la novela Palabras en la arena y ensayos como la Ética de Aristóteles, Ciudadano Chesterton, Los Nuevos Mitos, 10 claves de la educación y Ética razonada. Francisco Conesa es Vicario General de la Diócesis de Orihuela-Alicante, Doctor en Filosofía y Teología, profesor en la Universidad de Navarra. Ha escrito Creer y conocer. El valor cognoscitivo de la fe en la filosofía analítica (Pamplona 1994), Dios y el mal (Pamplona 1996) y es coautor, con Jaime Nubiola, de Filosofía del Lenguaje (Barcelona 1998). Ha editado y prologado también El cristianismo, una propuesta con sentido (Madrid 2005).
¿Cómo se ha forjado este carácter tan sencillo, amable y, al mismo tiempo, tan fuerte y decidido, que le capacitó para cumplir la difícil misión que le tocó desarrollar? En estas páginas, llenas de vida y amenidad, el lector encontrará la explicación. Don Álvaro del Portillo (1914-1994) es una personalidad notable en la vida de la Iglesia por dos motivos principales: por haber sido el primer sucesor del Fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá de Balaguer, y por su larga y prestigiosa labor jurídica y teológica en varios e importantes dominios: en el Concilio Vaticano II, como Secretario de la Comisión que llevó a cabo el Decreto sobre el ministerio y la vida de los presbíteros; y en la Santa Sede, como Consultor de diversas Congregaciones y particularmente como miembro de la Comisión para la reforma del Código de Derecho Canónico. Presidente General del Opus Dei y Prelado (desde 1983) durante más de 18 años y Obispo ordenado por Juan Pablo II, recorrió el mundo llevando a cabo una intensa labor pastoral. Lo que llama particularmente la atención del autor respecto de don Álvaro es la armonía de dos facetas supuestamente antagónicas; una inmensa y afabilísima bondad y una indómita energía. Quien trató alguna vez con don Álvaro recordará siempre su semblante sonriente y bondadoso, la serenidad y la amabilidad en persona. Su mirada límpida, azul transparente, profunda, inteligente, atenta... Una mirada que nos hacía sentir muy cerca de Dios pero, al mismo tiempo, una mirada firme, de caminante seguro de sus pasos, junto al cual hemos de aprestar los nuestros para poder acompañarle. Hugo de Azevedo nació en Santo Tirso, Portugal (16-01-1932), inició sus estudios jurídicos en Coimbra y Lisboa, y a partir de 1952 en Roma donde se doctoró en Derecho Canónico y Derecho Civil Comparado por la Pontificia Universidad Lateranense ("A Transcrição do Matrimónio Canónico no Registo do Estado Civil", 1956), y donde convivió con el Fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá, y con don Álvaro del Portillo, su inmediato sucesor. Fue ordenado sacerdote el 7 de agosto de 1955 y reside en Lisboa. Además de sus actividades pastorales, ha publicado obras de distinto carácter -teológico, espiritual, jurídico, periodístico, historiográfico, literario- entre las cuales una biografía de san Josemaría (San Josemaria Escrivá, Alêtheia, Lisboa 2011, 2ª. ed.) y la presente, de don Álvaro del Portillo ("Missão Cumprida", Diel, Lisboa 2008), ya traducida al italiano ("Missione Compiuta", Ares, Milán 2010). En 1992 fue nombrado Monseñor por la Santa Sede.
Egeria, una hispana del siglo IV, es una figura histórica y misteriosa que realizó una de las primeras peregrinaciones a Jerusalén. Ana Muncharaz reconstruye magistralmente ese itinerario, poniéndola en contacto con las grandes figuras del cristianismo de la época: el Papa Dámaso, Jerónimo, Gregorio de Nacianzo, Juan Casiano, los anacoretas de Egipto.
Siglo IV. Egeria vive en Gallaecia consagrada a Dios en compañía de otras mujeres, pero una inquietud turba su vida tranquila y campesina: el deseo de peregrinar a Jerusalén. Un viaje aparentemente imposible para una mujer sola en un mundo convulso. Pero los caminos de Dios son inescrutables. El general hispano Teodosio, casado con su prima Aelia, es llamado por el emperador Graciano a Oriente para detener las invasiones de los bárbaros. Y su prima la pide que la acompañe, primero a Roma y luego a Constantinopla cuando Teodosio es nombrado emperador de Oriente. Desde allí, el ansiado peregrinaje es ya posible y Egeria recorrerá, en un viaje único y azaroso, todos los lugares sagrados del cristianismo.
Siguiendo a Egeria descubrimos los rasgos y la vitalidad de un cristianismo todavía naciente y la acompañamos también en su viaje interior en busca de su destino espiritual.
Ana Muncharaz Rossi (Madrid, 1965) es licenciada en Periodismo y su vida profesional gira en torno a la literatura.
Ha trabajado para diversas editoriales y tiene publicadas dos novelas anteriores sobre tema histórico, El árbol doblado (2003) sobre la turbulenta vida de un joven monje durante el siglo XIV y La brisa del Egeo (2007) protagonizada por un magistrado ateniense del siglo VI a.C.
Mediante la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, el Opus Dei ha procurado ayudar a los sacerdotes diocesanos a vivir la misma doctrina en el ejercicio de su sagrado ministerio". La Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz es una asociación de clérigos intrínsicamente unida al Opus Dei. Juan Pablo II afirma, en la Constitución Apostólica Ut sit, que el Opus Dei, "mediante la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, ha procurado ayudar a los sacerdotes diocesanos a vivir la misma doctrina (de la llamada universal a la santidad a través del trabajo profesional) en el ejercicio de su sagrado ministerio".

