
Quién es realmente Job? ¿Es realmente el ejemplo de paciencia que todos mencionan, o un hombre que se atreve a debatir con Dios en medio del sufrimiento? ¿Qué sentido tiene hablar de su “viaje” cuando permanece inmóvil, herido en cuerpo y alma? Sobre todo, ¿quién es ese Dios al que Job interpela sin miedo, hasta el punto de desafiarlo?
A partir de estas preguntas, Giulio Maspero propone una lectura sorprendente y profundamente humana del libro de Job. No ofrece análisis técnicos ni especulaciones exegéticas: invita a entrar en una historia. Un viaje en tres actos —como los grandes relatos de la humanidad— que atraviesa el cuerpo, la psique y el espíritu; la pérdida, la protesta y el encuentro; el desconcierto ante el mal y la revelación de un Dios cuya luz se descubre precisamente en la oscuridad.
El autor entrelaza con delicadeza su propia experiencia personal —el sufrimiento y la fe vivida en personas queridas— con la tradición de los Padres de la Iglesia, para mostrar que Job no es solo un personaje del pasado: es cada hombre, en cada tiempo.
Leer este libro nos obliga a pasar de la tercera persona a la primera, a repensar nuestra imagen de Dios y nuestra comprensión del dolor, abiertos a la posibilidad de una relación que transforma.
En esta sexta edición, El espíritu de la liturgia confirma su lugar como una obra de referencia imprescindible para comprender en profundidad la renovación litúrgica impulsada por el Concilio Vaticano II. Escrita por Joseph Ratzinger cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, esta obra —publicada por primera vez en castellano en 2001— sigue mostrando una extraordinaria vigencia.
Frente a una comprensión reducida de la reforma litúrgica como mero cambio exterior, Ratzinger conduce al lector al núcleo espiritual y teológico de la liturgia, mostrando que su verdadero sentido no es la adaptación a una época, sino la revelación del mismo espíritu que anima a la Iglesia. La liturgia aparece así como un don recibido, arraigado en la fe bíblica y en la historia de la salvación, un modo concreto en el que Dios enseña a su pueblo a vivir la gratitud y la adoración.
Como subraya en su prólogo Mons. Romero Pose, Ratzinger invita a volver a las raíces auténticas del movimiento litúrgico, allí donde la experiencia religiosa es acogida y purificada, no sustituida.
Un libro clave para quienes desean comprender no solo qué ha cambiado en la liturgia, sino por qué y desde dónde la Iglesia celebra su fe.
María, es una cuidada antología de textos de Benedicto XVI sobre la Virgen María, seleccionados por su profundidad, belleza y coherencia doctrinal. Lejos de ser una devoción secundaria, la figura de María aparece aquí como núcleo vivo de la fe cristiana: donde está María, está la Iglesia; donde está María, resplandece el rostro humano de Dios.
En estas páginas se despliega una mariología que nace del centro del cristianismo: del Verbo encarnado, del misterio trinitario y de la historia de la salvación. Con la sobria hondura que caracteriza su magisterio, Benedicto XVI muestra cómo María no es un anexo sentimental a la fe, sino su forma concreta, su transparencia, su realización plena. María es imagen de la Iglesia, síntesis de la humanidad redimida, espejo donde contemplar la vocación del hombre a la comunión con Dios.
Este libro es también una invitación a pensar y vivir la fe desde lo esencial: desde la gratuidad, la escucha, la entrega, la belleza. En un mundo marcado por la autosuficiencia y el ruido, la figura de María —serena, humilde, luminosa— nos recuerda que solo quien se abre a Dios puede abrir caminos nuevos para la humanidad.
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Joseph Ratzinger siempre defendió la liturgia como clave para transmitir y vivir la fe, fiel a la máxima: lex orandi-lex credendi.
Siendo ya Benedicto XVI, se preocupó de impulsar el desarrollo litúrgico y velar por el respeto a la tradición como piedra de toque de la evangelización para creyentes y descreídos.
Este libro recoge un buen número de sus intervenciones sobre liturgia en distintas audiencias, reuniones, e incluso los documentos más importantes del pontificado sobre el tema.
La selección de textos permite hacerse una idea muy fiel de la gran catequesis litúrgica que fue su papado y la herencia doctrinal que dejó a la Iglesia.
El rito de la Misa, del que participan la mayor parte de los católicos del mundo, se ha ido formando gradualmente a lo largo de los siglos. Es este desarrollo histórico– desde la Última Cena hasta la reforma del Concilio Vaticano II, pasando por la formación de las primeras plegarias eucarísticas, las diversas etapas medievales y su codificación en el Concilio de Trento – Uwe Michael Lang señala los elementos que lo caracterizan, elaborando una síntesis original y completa.
El autor recurre a sólidos recursos magisteriales, históricos y teológicos, no desde una perspectiva polémica, sino con vistas a la comprensión de la fe. El objetivo es ayudar a todo el pueblo de Dios a participar conscientemente en la liturgia de la Iglesia, que es la expresión de su identidad más profunda.
La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
Este libro es el resultado de treinta años de labor catequética centrada en la educación de los corazones jóvenes y mayores. El texto contiene una introducción básica a la lucha interior y una explicación sencilla delos ocho loghismói, los pensamientos malignos, que son las semillas del engaño humano según la división que hizo un monje del desierto del siglo IV, Evagrius Ponticus.
A la descripción de cada «pensamiento maligno», en el estilo provocativo y «mordaz» de Don Fabio, le sigue también la presentación de su opuesto. En resumen: la enfermedad y la cura…
El propósito del libro no es analizar la opresión, sino iluminar la libertad. Lo que importa no es el análisis de los errores per se, sino el descubrimiento del camino de la belleza y de la vida que ninguno de nosotros puede perder.
El autor ofrece estas páginas como apoyo para vivir la Gracia de la libertad interior de los hijos de Dios.
Si toda alma humana es inabarcable, con más razón aquella que se abandona en manos de Dios y se deja hacer por Él, de tal manera que apenas se llega a distinguir lo divino de lo humano porque todo se torna naturalmente sobrenatural.
Ernesto Juliá se ha atrevido a ensayar una búsqueda dentro del alma de un santo. Reconocer las idas y venidas del amor que configuran a un santo y su Obra, que es de Dios. Los grandes descubrimientos que desbordan y consuelan, como la filiación divina, el vivir la Santa Misa, el amor y la protección de la Virgen; junto con las exigencias rotundas, la entrega a los suyos y a los que tenían que llegar, la intimidad con la santísima Trinidad, la cruz… y la contemplación en medio del mundo. San Josemaría llegó a ser auténtico opus Dei haciendo el Opus Dei.
En estas páginas que delimitan lo que podría ser un diseño de itinerario espiritual se nos brinda la oportunidad de pisar sobre sus pasos.
«No abandono la Iglesia… subo al monte a rezar». Con estas palabras se despedía Benedicto XVI de la multitud congregada en la plaza de San Pedro el día que consumaba su renuncia al ministerio petrino, y añadía: «Para dedicarme a la oración y la meditación». Una vida casi monástica, donde la contemplación ocupa el lugar central que le corresponde. ¿Acaso no es importante y central —había dicho cuando era papa— la oración, la liturgia, la contemplación?
Pablo Blanco en los meses de confinamiento, prepara unas conferencias para pronunciar en el monasterio de San Isidro de las Dueñas, a las que finalmente se unieron otros monasterios cistercienses, y esta experiencia casi cenobítica le ayuda a entender la importancia y centralidad de la vocación contemplativa en la Iglesia.
En aquellos días y tal como reflejan estas páginas, tras conocer la impronta monástica y especialmente benedictina del pensamiento ratzingeriano, estudiamos juntos la contemplación en la Escritura, en la liturgia y en la oración, así como del rostro de Jesucristo, siguiendo las pistas que nos ofrecía la teología de Benedicto XVI.
Me di cuenta también del gran déficit de nuestros días —tan llenos de estrés y burnout—, aunque tal vez no sea solo una exclusiva nuestra: la necesidad de los espacios de silencio y contemplación, por muy en el mundo que uno esté. Espero por tanto que estas páginas puedan ser de utilidad para cualquiera que quiera ser contemplativo en las circunstancias en que Dios le haya puesto.
En esta nueva entrevista, Monseñor Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, aborda cuestiones cruciales no sólo para los fieles de la Prelatura sino para cualquier cristiano e, incluso, no creyente. Su llamada a la responsabilidad y la creatividad nos anima a mirar el mundo con optimismo, ilusión y amor apasionado al presente. La lectura de este texto revela que acoger en profundidad nuestra realidad y trabajar por lo perdurable y bello de la vida en favor de toda la familia humana, son deberes inexcusables.
“No podemos olvidar que, sin ignorar los problemas propios de cada época, Dios es el Señor de la historia. Es Él quien nos ha dado este mundo para cuidarlo y dirigirlo a su gloria, nos lo ha dejado en herencia y cuenta con nuestro esfuerzo para hacerlo cada día mejor…”
“Cada época tiene sus retos, y los cristianos hemos de saber dar respuesta y aliento a los hombres de nuestra época, no porque estemos libres de esas mismas heridas, sino precisamente porque nos afectan del mismo modo y buscamos sanarlas de la mano de Dios…”
“El mandamiento del amor al prójimo tiene plena vigencia, también en un mundo globalizado, fragmentado y complejo. Los avances técnicos nos permiten estar conectados en tiempo real con los cinco continentes. Esto, lejos de hacernos caer en partidismos o trincheras, en vez de conducir al enfrentamiento, debería ser una oportunidad para construir puentes de solidaridad humana…”
«La vida espiritual cristiana es una relaciòn de amor entre Dios y
cada hija e hijo suyo, destinada a ser, progresivamente, màs intima.
màs profunda y abarcante. Los santos son aquellos que màs se han
acercado a esa hondura de amor en esta tierra, y que disfrutan ya de
su plenitud en el cielo, en una vida infinitamente feliz, sin limites ni
condiciones. En este libro el autor busca desentranar algunos de los
"secretos" que transformaron a esas santas y santos, en los hombres y mujeres màs enamorados, y por eso mismo, màs dichosos de este mundo; para ayudarnos también a nosotros a serlo, y alcanzar con ellos la felicidad eterna: la santidad».

