
In questa antologia gli ultimi uomini dell'Età della Pietra descrivono la loro eroica lotta coi primi uomini dell'Età della Macchina, i loro riti e costumi, avventure di caccia e di guerra, e infine i loro patetici sforzi per assimilare le strane usanze dell'invasore bianco. Da queste pagine parlano ancora una volta i grandi guerrieri che guidarono i pellirosse delle praterie americane: Falco Nero, Toro Seduto, Geronimo... Gli scritti degli autori indiani qui raccolti hanno un'enorme importanza perché, fornendoci un'interpretazione dei fatti visti dal punto di vista degli indiani, ci consentono, tra l'altro, di mettere più precisamente a fuoco la reale natura del conflitto tra il pellerossa e l'invasore bianco. L'indiano vi spiega perché abbia tanto aspramente conteso l'avanzata all'uomo bianco e perché spesso abbia preferito morire piuttosto che cedere i suoi tenitori di caccia. Entro i confini degli Stati Uniti esistevano centinaia di tribù, ma fu il valoroso indiano delle praterie, con la sua colorata acconciatura di guerra e la lancia piumata, quello che diventò il simbolo del pellerossa, come dimostra anche una copiosa produzione cinematografica: la lunga lotta che sostenne e la dignità con cui seppe sopportare la sconfitta gli hanno meritato il ruolo principale in questo libro.
Este Atlas de Filosofía resume la historia del pensamiento filosófico a través de sus representantes más importantes, acercando al lector a los problemas fundamentales de la filosofía y las maneras de darles respuesta, así como a sus métodos y terminología. La propia concepción del Atlas aporta gran claridad, pero impone una selección y una periodización precisas, por lo que se hace hincapié en la descripción concisa de las ideas y los conceptos fundamentales de cada filósofo o escuela. Por lo que respecta a la representación de ideas filosóficas en forma de gráficos y dibujos, abre un terreno inexplorado y novedoso. Las páginas ilustradas tienen la función de aclarar, completar o resumir los textos a fin de facilitar su comprensión y suscitar la reflexión por parte del lector.
Una obra en varios volumenes que contiene todo el texto del Antiguo Testamento en caracteres hebreos según los originales del manuscrito de leningrado, el más completo y más antiguo de los que se conocen hasta el día de hoy. Debajo de cada palabra hebrea viene la traducción literal. Se ha seguido un criterio literalista, de modo que aunque muchas expresiones y giros idiomáticos no tienen un sentido claro al verterse literalmente al castellano, sa ha preferido seguir este criterio a fin de acercar más al lector el texto original.
Presentamos el último volumen de una obra que contiene todo el texto del Antiguo Testamento en caracteres hebreos según los originales del manuscrito de Leningrado, el más completo y más antiguo de los que se conocen hasta el día de hoy. Debajo de cada palabra hebrea viene la traducción literal. Se ha seguido un criterio literalista, de modo que aunque muchas expresiones y giros idiomáticos no tienen un sentido claro al verterse literalmente al castellano, sa ha preferido seguir este criterio a fin de acercar más al lector el texto original.
Este cuarto volumen contiene todos los Libros Proféticos
"Y comenzando por Moisés y por todos los profetas [Jesús] les explicó en todas las Escrituras lo que se refería a él" (Lc 24,27).
Los Padres de la Iglesia indagaron a fondo en el Antiguo Testamento en busca de mensajes proféticos referidos al Mesías, y descubrieron que pocos libros bíblicos contienen tantas referencias mesiánicas como los Doce Profetas, también llamados los Profetas Menores no por la menor importancia de sus escritos, sino por la brevedad de los mismos.
Animados por el ejemplo de los escritores del Nuevo Testamento, los Santos Padres hallaron numerosos paralelismos entre los evangelios y los libros proféticos. Entre los acontecimientos profetizados encontraron no sólo la natividad, la huida a Egipto, la pasión y resurrección de Cristo, y la efusión del Espíritu Santo en Pentecostés, sino también la traición de Judas, el temblor de tierra en la muerte de Jesús y el velo del Templo rasgado. Cada detalle asume así un enorme significado para la doctrina cristiana, como en el caso del bautismo, la Eucaristía y la relación entre la Antigua y Nueva Alianza, entre otros.
En estas páginas encontramos textos -algunos de los cuales se traducen al castellano por primera vez- de más de 30 Padres de la Iglesia, que van de Clemente de Roma, Justino Mártir e Ireneo de Lyón (siglos I-II) a Gregorio el Grande, Braulio de Zaragoza y Beda el Venerable (siglos VI-VIII). Desde el punto de vista geográfico las fuentes se extienden desde los grandes Capadocios -Basilio el Grande, Gregorio Nacianceno y Gregorio de Nisa-, Juan Crisóstomo, Efrén de Siria e Hipólito en Oriente, hasta Ambrosio, Agustín, Cipriano y Tertuliano en Occidente, además de Orígenes, Cirilo y Pacomio en Egipto.
Este volumen constituye, pues, un tesoro del que se pueden extraer riquezas antiguas y nuevas, para una mejor comprensión de la sabiduría de los Santos Padres.

