
Con este libro el autor trata de adentrarse en el alma de don Miguel de Unamuno. Siguiendo la búsqueda de Dios como hilo conductor de sus escritos, se van identificando sus ansias constantes y quemantes de inmortalidad, sus vivencias interiores, su drama personal. La figura de este hombre agónico se perfila como la de alguien sometido por la mano divina a una noche oscura y cerrada, en la que deambula y rema «proa al Infinito». No se da tregua en su afán por vivir la que llamaba 15.ª obra de misericordia: despertar al dormido, rompiendo su somnolencia religiosa. Desde esta vocación hay que medir la amplitud de su apostolado laico, sus denuncias profetisas, su tarea de inquietar con su propia Inquietud al indiferente por los valores trascendentes de la existencia. Tan famoso por «sus cosas», lo grande de Unamuno, lo que lo eleva sobre la actual indiferencia y frivolidad religiosa es su búsqueda sincera y los tonos ardientes con que expresa, en prosa y en verso, sus ansias de Dios.
José Vicente Rodríguez, carmelita, se ha dedicado con ahínco al estudio de la vida y la obra de San Juan de la Cruz. Por ello, ahora ha intentado iluminar la noche oscura y angustiosa de Unamuno con las luces del doctor místico, al que don Miguel definía como «el místico castellano hondo, sentido, profundo, austero, elevado».
Biografía de Santa Edith Stein
Reflexión sobre los desafíos de los sacerdotes ante un mundo cambiante. "El sacerdote no se pertenece, porque es total y absolutamente de Dios y de los hermanos" (F. Sheen). Se trata de una frase algo retórica, pero sería trágico si el presbítero no aprendiese cada vez más a reconocerse hombre de Dios, elegido y llamado por El, y sobre todo buscado y probado por El. Además, el sacerdote pertenece a los hombres y, por tanto, está llamado a soportar sus cargas y sus preguntas, sus dudas y sus luchas con respecto a Dios. Lo humano y lo divino se mezclan en él, además de otras polaridades conflictivas: creyente y no creyente, solo y de todos, hombre de carne "pero prolongado en el misterio" (F. Fuschini)..., en una síntesis jamás terminada pero luminosa.
Los monjes han desempeñado un papel decisivo en la concepción de la vida espiritual en las Iglesias de Oriente. Desde su origen la vida monástica fue la imagen de la vida cristiana auténtica. Su valiente huida del mundo, su ascesis rigurosa, su trabajo, todo esto tiende hacia la meta misma del bautismo: purificar en el hombre la imagen de Dios para vivir en Cristo por obra del Espíritu hasta alcanzar la plena divinización. El Monacato en el Oriente Cristiano forma parte, junto con la Espiritualidad del Oriente Cristiano y la Oración en la tradición del Oriente Cristiano, de la trilogía de P. Spidlík sobre la espiritualidad del cristianismo oriental.
El autor escribió este libro a partir de unas charlas ofrecidas hace años en televisión, y dirigidas principalmente a los jóvenes. Estas charlas conservan toda su vigencia porque el mensaje es válido para todas las épocas. Los temas planteados son básicos para la formación de los jóvenes: tenacidad, solidaridad, libertad, amor, dolor, esfuerzo, heroísmo, generosidad...
El libro, estimulante y positivo, orienta mediante un lenguaje directo y cercano. Ofrece un apoyo a los jóvenes y les muestra el camino de la verdadera felicidad, la que nace de hacer felices a los demás.
Jesús Urteaga nació en diciembre de 1921 y falleció en agosto de 2009. Sacerdote, escritor y periodista, llevó a cabo una intensa labor pastoral a través de medios muy diversos. Y, sobre todo, fue autor de libros que cuentan sus ediciones por decenas. Otros títulos publicados en Rialp son: El valor divino de lo humano; Los defectos de los santos; Cartas a los hombres, y Dios y los hijos
Prólogo de José M.ª Martín Patino. Ilustraciones de Ramón Arana Muguruza.
No es esta una obra teológica, exegética, histórica o didáctica, ni un manual de piedad o de meditación. Es simplemente el testimonio de un laico que por su profesión (Embajador de España) se encontraba muy alejado de cualquier tema teológico. Sólo ha pretendido recoger uno de los infinitos destellos que han producido, producen y producirán las palabras siempre transmutadoras del Padrenuestro. Se le llama manifiesto porque se ha querido resaltar el carácter dinámico y comprometido de la Oración del Señor.
Eduardo de Zulueta y Dato (París, 1923), Embajador de España. Ha desarrollado su carrera diplomática en diversos continentes. Durante los dos primeros gobiernos de la Monarquía fue Director General de Asuntos Eclesiásticos en el Ministerio de Justicia.

