Nuestro mundo necesita gente que piense por su cuenta y riesgo, y este libro es una invitación para hacerlo: nadie puede pensar por nosotros. El autor es filósofo y profesor de filosofía; se dedica a pensar y a invitar a otros a pensar y a escribir. No querría con mi libro ahorrarles a otros el pensar, sino, si fuera posible, estimularles a tener pensamientos propios, escribió Wittgenstein en el prólogo de sus Investigaciones filosóficas. Algo parecido podría decirse de estos textos, a veces circunstanciales, pero escritos siempre con una honda pretensión de radicalidad. ¿Por qué los seres humanos hacemos lo que hacemos? ¿Cómo podemos ayudarnos unos a otros a mejorar? El autor invita a ensanchar la propia razón hasta que comprenda las razones de los demás, sus opiniones y sus experiencias.Jaime Nubiola (Barcelona, 1953) es profesor de Filosofía en la Universidad de Navarra. Ha sido visiting scholar en las Universidades de Harvard, Glasgow y Stanford, y es autor de numerosas publicaciones.
La fidelidad a la transmisión de una tradición no tiene que estar reñida con el fomento de la innovación y el cambio. Sobre esta afirmación descansa La imaginación conservadora, una defensa, y al mismo tiempo un tributo, al conservadurismo, entendido como una forma de vivir y de hacer política reivindicando el legado de nuestras costumbres, códigos e historia, en oposición al menosprecio de la prudencia y la orgullosa pretensión revolucionaria de hacer borrón y cuenta nueva del pasado. Si es posible seguir emocionándose con Homero, Safo, Esquilo, Fidias o Miguel Ángel; si la quinta sinfonía de Shostakóvich o Las meninas de Velázquez continúan dejándonos sin aliento; si Platón, San Agustín o Maquiavelo todavía nos ayudan a pensar; si seguimos necesitados de amor y consuelo, de un trabajo alegre y de un amor seguro; si podemos reconocer en la democracia ateniense algunos de nuestros problemas y en Tucídides o Tito Livio algunas claves de la vida política; si no acabamos de hallar respuestas satisfactorias en la ciencia para nuestras demandas de belleza, bondad y justicia… En suma, si seguimos siendo animales políticos, este es tu libro.