
El prolífico escritor carmelita P. Rafael López Melús nos ofrece este pequeño libro, que puede parecer anacrónico, sobre los ángeles y la devoción que se les debe tener. Nos dice:
Le damos este doble título: "Buenos días, Ángel de mi Guarda", porque queremos saludar y agradecer el nuevo día a nuestro Ángel y ponernos a su disposición esperando su consejo y ayuda, y "Doctrina y devocionario angélico" porque deseamos que nosotros y cuantos lean este pequeño libro encuentren en él doctrina y devoción.
Parte de la Sagrada Escritura, el Magisterio de la Iglesia y el testimonio de los santos. La devoción popular al Ángel de la Guarda ha estado siempre presente en el Pueblo de Dios. No se debería perder; ni tampoco el sentido de trascendencia que da a la vida ordinaria la presencia de los ángeles.
Dijo el Señor en el Antiguo Testamento a Moisés: "Yo enviaré mi Ángel por delante de ti para que te defienda en el camino y te haga llegar al lugar que te ha preparado" (Ex 23,20). Eso mismo nos dice el Señor hoy a cada uno de nosotros.
Al celebrar la Semana Santa, no solo recordamos que Jesucristo murió y resucitó por nosotros y para nuestra salvación, sino que lo hacemos presente en un espacio y en un tiempo preciso. Ante tal representación es preciso ser actores y no espectadores, esto significa entender y comprender lo que estamos celebrando. A este propósito sirven estas páginas.
Puede que muchos hayan oído hablar de algunos de los maestros católicos de la vida espiritual, y hasta hayan leído algo de ellos, pero les han parecido difíciles de entender y sin una clara aplicación a sus vidas. El autor de este libro ha tomado las mejores fuentes de nuestra tradición espiritual —aquellos doctores de la Iglesia que se centran en un aspecto concreto de nuestro camino espiritual, como Agustín, Juan de la Cruz, Teresa de Jesús y Teresa de Lisieux— y ha organizado sus pensamientos de una forma clara y fácil de entender, sin por ello disminuir su profundidad espiritual. Los expertos en la teología y espiritualidad de estos maestros valoran este libro como «un gran avance» que hará posible para muchos recobrar nuestras más hondas tradiciones de espiritualidad.
El éxito deslumbrante del psicoanálisis a comienzos del siglo XX condujo a despreciar la sabiduría que la observación de los movimientos interiores del espíritu había proporcionado durante siglos a tantos hombres y mujeres.
Sin embargo, poco a poco se ha ido abriendo paso la convicción de que no es posible reducir la interioridad a psicología o psiquiatría, pues tampoco ellas han sido capaces de explicar y sanar del todo las heridas interiores del ser humano.
Es aquí donde la tradición de la Iglesia aporta su experiencia secular, que hunde sus raíces en el misterio de la encarnación de Dios. Así, una de las imágenes más fecundas del Oriente cristiano es la de «Cristo médico», que ha venido a devolver la salud a la humanidad enferma.
En este proceso, el Espíritu Santo viene en ayuda de cada bautizado para que pueda unirse a Cristo en la Iglesia. Con todo, esta unión es una tarea que sólo puede llevarse a cabo mediante la ascesis, el trabajo interior.
El estudio que el lector tiene en sus manos no es sólo un clásico de la espiritualidad y una enciclopedia de la sabiduría patrística, sino un auténtico tratado de medicina para el alma.
El padre Marie-Dominique PHILIPPE (1912-2006), de la Orden de Santo Domingo, doctor en Filosofía y Teología, profesor en la Universidad de Friburgo (Suiza) y en el convento de Saulchoir d´Etiolles, cerca de Paris, desarrolló a lo largo de su vida una intensa actividad docente y pastoral. En 1975 fundó la Comunidad de Hermanos de San Juan, que posteriormente amplió hasta constituir la Familia San Juan. En este libro, en formato de preguntas y respuestas, bastante vivo y accesible, el padre Philippe transmite lo esencial de sus descubrimientos sobre el hombre y el misterio de Cristo. Tres maestros le marcaron profundamente: Aristóteles, santo Tomás de Aquino y el evangelista san Juan. A partir de la obra de estos hombres excepcionales, Marie Dominique Philippe expone el desarrollo de su propio pensamiento, original y difícil de etiquetar, en la incesante búsqueda de las tres grandes sabidurías, es decir, la fi losofía, la teología y la mística. Una tal búsqueda, ¿cómo no unirá a tantos hombres y mujeres que aspiran a una verdadera sabiduría, que les haga libres, sea del tipo que sea? Interrogado con rigor por Fréderic Lenoir, Marie Dominique Philippe nos confía aquí, con un testimonio directo y a veces conmovedor, su verdadero testamento intelectual y espiritual, al mismo tiempo que revela aspectos menos conocidos de la vida de grandes testigos de los que era amigo, como Marthe Robin o el padre Marie-Dominique Chenu.
El presente libro permite acceder directamente a lo nuclear de la experiencia espiritual de Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, primer papa jesuita de la historia. En él podemos encontrar las claves que configuran el hacer y el creer de un hombre profundamente marcado por la espiritualidad ignaciana.
Con su característico estilo directo desgrana el Papa en estas reflexiones sus convicciones sobre los Ejercicios Espirituales: el magis, los deseos, la creatividad, el conocimiento de sí mismo, la Primera semana, el discernimiento… y los aplica a la vida apostólica, concretándolos en su experiencia de vida en la Compañía de Jesús, pero con afirmaciones válidas para todos los cristianos, en las que se pueden reconocer los temas que están marcando su papado.
Es este un libro clave para entender al papa Francisco, pues en él se recogen meditaciones propuestas en tandas de Ejercicios, en retiros o en reuniones de temática espiritual dirigidas a jesuitas y religiosos, durante su tiempo como Provincial de la Compañía de Jesús. A través de ellas descubrimos un hombre enraizado profundamente en la espiritualidad ignaciana y volcado en la misión, y podemos acceder a su modo de entender el servicio de la autoridad.
El lector encontrará en el libro una gran idea: la vida de un cristiano no tiene sentido si no cumple el mandato de Cristo de acercar a Dios a sus iguales.
El autor se propuso la tarea de poner de relieve que el cristiano no sería buen cristiano a menos que se volcara en una presencia activa en medio de los hombres y en la sociedad misma; pero, por otra parte, llegaría indefectiblemente al propio agostamiento, si no atendiera al cuidado de su propia alma, es decir, si no tuviese la continua preocupación de estar unido a la vida, de la cual él es sólo un sarmiento. Los frutos dependen de esta unión, pues, sin la savia, el sarmiento se seca.
«La respuesta a la pregunta ¿cómo se puede ser apóstol? está ya dada en una amplia literatura ascética; basta recordar la notabilísima obra del P. Chautard: El alma de todo apostolado, actual siempre por sus afirmaciones, que son fundamentales y nos llevan a fortalecer las raíces interiores del apostolado externo. El apostolado es un fenómeno de exuberancia espiritual y personal... No puede ser verdadero apóstol quien no tiene una personal profunda, ardiente vida interior». (Pablo VI, 31-1-1968)
Encuadernación: Rústica
Colección: Rezar con...
Consideraciones espirituales agrupadas por temas, para acompañar tu oración personal.
Fomentad el hambre, la aspiración de ser como niños. Convenceos de que es la forma mejor de vencer la soberbia. Persuadíos de que es el único remedio para que nuestra manera de obrar sea buena, sea grande, sea divina. “En verdad os digo, que si no os volvéis y hacéis semejantes a los niños, no entraréis en el reino de los cielos”(Mt. 18, 3).... Ampliar
El autor de Rezar con Josemaría Escriva es Antonio Pérez Villahoz.
Rezar Con Josemaría Escriva está editado por Cobel Comunicación. Fue fundada en 1996 y actualmente se encuentra en Valencia. Dicha editorial está especializada en Libro De Moral, Industrias Y Comercio Del Año Quijote y Libro Del Peatón. En Cobel Comunicación ha publicado texto Mikel Gotzon Santamaria Garai.
El autor, convencido de que el género «vida de santo» aún aguarda por su amanecer, desde los tiempos de París se apasionó por la «santa de los tiempos modernos», la que sufrió tentaciones contra la fe, aridez en la oración, incomprensiones en la comunidad y exceso de protección familiar. Corrió el peligro del infantilismo y supo dejarlo a un lado, intuyendo genialmente que no hay penetración del Evangelio si no es con espíritu de infancia. La línea tenue que se traza entre infantilismo e infancia es la que ella dibuja con su talento y heroísmo. Fue madura sin dejar de ser niña. Alegre, inteligente, divertida, irónica, delicada, humilde, penetrante, dulce, actriz y directora de escena, sintiendo la llamada de todas las vocaciones, un teólogo ha dicho que es ella la que lleva hasta sus últimas consecuencias la espiritualidad de la Nueva Alianza. Muere en el umbral del siglo XX y comprende cuáles serán los males del tiempo que se aproxima (intolerancia, indelicadeza, falta de humor, aspereza, carencia de sentido íntimo, poco respeto a la verdad y ninguno a la belleza); y hace de su vida una obra de arte. Y lo que se intenta contar en este libro es el argumento de una vida que se quiso autocrear como una obra de arte. Por eso es tan profunda la observación de Von Balthasar: Teresa vivió una existencia teológica e invita a cada cristiano, a cada uno según su vocación, a que haga lo mismo.

