Sinopsis: Proclamado beato el 19 de septiembre de 2010 por Benedicto XVI en su primer viaje apostólico a Gran Bretaña, J. H. Newman (1801-1890) es una figura destacada de la Iglesia en los últimos siglos.
Fue pastor anglicano y jefe de filas del Movimiento de Oxford, corriente de renovación teológica, litúrgica y espiritual del anglicanismo.
Su esfuerzo renovador lo llevó por caminos imprevistos y en 1845 es recibido en la Iglesia Católica.
León XIII lo crea cardenal por su leal aportación a la Iglesia Católica durante más de 30 años.
Murió en el Oratorio de Felipe Neri fundado por él en Birmingham.
Adelantado a la Iglesia de su tiempo, en el siglo xx se comprendió el alcance de su pensamiento y se lo llamó «el pensador invisible del Vaticano II».
Proponemos un itinerario espiritual que parte del descubrimiento de Dios como Presencia interior y lleva a una espiritualidad del «abandonarse» a Él aun en medio del mundo.
El tema de la agonía de Cristo es elegido por Máximo para profundizar en la investigación sobre la distinción entre las dos voluntades de Cristo, la divina y la humana. En efecto, parecería que tuviese que haber contradicción y oposición entre la petición de Jesús de que se alejara el cáliz de la dolorosa pasión y su plena adhesión a la voluntad del Padre, como si la primera proviniese de su voluntad humana y la segunda de la divina, en antítesis entre ambas.
Máximo demuestra que entre las dos voluntades de Cristo no puede existir oposición alguna y que el momentáneo temor de la pasión es debido a la naturaleza humana de Cristo, que no puede dejar de temer a la muerte, pero que con la misma voluntad humana supera el temor en pleno acuerdo con su voluntad divina, que posee en común con el Padre.
Después de la buena acogida que tuvieron los dos volúmenes publicados por Ciudad Nueva con las catequesis de Benedicto XVI sobre los Padres de la Iglesia, la presente obra ofrece las nuevas catequesis sobre las grandes figuras, tanto hombres como mujeres, que a lo largo de la época medieval embellecieron e iluminaron la Iglesia.
Aunque Ciudad Nueva es reconocida sobre todo por la difusión de la literatura patrística, no ha tenido ningún empacho en recoger en el presente volumen estas catequesis del periodo medieval, pues la claridad del lenguaje y la singular pedagogía con las que el papa ilumina este periodo de la vida de la Iglesia han hecho difícil sustraerse a la tentación de publicarlas y de darles la difusión que se merecen.
Si hubiera que calificar con una palabra el contenido de estas enseñanzas, posiblemente el término más adecuado sería «luminosas». Y es que, mediante estas lecciones, el Papa no hace sino mostrarnos a estos maestros y místicas que, como los grandes ventanales de una catedral gótica, han arrojado una poderosa luz sobre el interior de la iglesia, sobre el misterio de la iglesia: de la Edad Media y de todos los tiempos.
br> Completa el volumen una síntesis cronológica de los siglos IX al XV.
De la presentación:
Bernardo de Claraval, Francisco de Asís, Domingo de Guzmán, Tomás de Aquino, Buenaventura, Alberto Magno, Catalina de Siena, Hildegarda de Bingen, Brígida de Suecia, Clara de Asís… son algunas de estas figuras que como verdaderos testigos de la fuerza transformadora del Evangelio, han gritado con sus vidas que Cristo puede alumbrar la desesperanza del momento.
Y Benedicto XVI no lo hace con la teoría o con un razonamiento lógico impecable –a los que nos tiene ya acostumbrados–, sino a través de la vida de hombres y mujeres que ya han sido alcanzados y transformados por esa luz renovadora.
Benedicto XVI decía en 2008:
«Solamente desde dentro, desde la experiencia de la fe y de la vida eclesial, es como vemos a la Iglesia tal como es realmente: llena de gracia, esplendorosa por su belleza, adornada por los múltiples dones del espíritu.
Los Hechos de los Apóstoles son la segunda parte de la historia escrita por Lucas acerca de «todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar».
En ellos el evangelista narra la expansión de la Iglesia según se va extendiendo el testimonio de los Apóstoles desde Jerusalén a Judea, Samaría y hasta los últimos confines de la tierra.
A pesar de que unos 40 autores de la Iglesia de los primeros siglos comentaron los Hechos, sólo tres obras completas han llegado hasta nosotros: Las Homilías a los Hechos de los Apóstoles de Juan Crisóstomo, el Comentario sobre los Hechos de los Apóstoles de Beda el Venerable, y un extenso poema en latín –Historia apostólica– escrito por Arator.
En este volumen hemos incluido un gran número de textos de las dos primeras obras, así como diversos comentarios de Arator. Asimismo hemos incorporado muchos otros fragmentos de los Padres que fueron recogidos por J. A. Cramer en la Catena in Acta SS. Apostolorum.
Entre ellos podemos encontrar textos de Basilio el Grande, Gregorio Nacianceno, Gregorio de Nisa, Efrén de Nisibi, Dídimo el Ciego, Atanasio, Jerónimo, Juan Casiano, Agustín, Ambrosio, Justino Mártir, Ireneo, Teodoreto de Ciro, Orígenes, Cirilo de Jerusalén, Cirilo de Alejandría, Casiodoro e Hilario de Poitiers, algunos de los cuales se traducen por primera vez al castellano.
En el Hexamerón san Ambrosio comenta los seis días de la Creación a tenor del relato del Génesis. Esta obra es tenida por el más amplio y ambicioso de los tratados que dedicó a comentar el primer libro de la Sagrada Escritura, tales como el Paraíso, Caín y Abel, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, José y los Patriarcas.
Dividida en seis libros, se centra en el primer capítulo del texto sagrado. Su contenido responde a nueve sermones pronunciados por el obispo milanés a lo largo de la Semana Santa del año 387, a razón de uno o dos por día.
El documento, pulido y ampliado cuidadosamente por su autor antes de su publicación, despliega ante los sentidos de sus oyentes el grandioso panorama de la obra divina, coronada por el hombre.
La doctrina sobre la Creación que Ambrosio expone en estas homilías es tan diáfana como ortodoxa. Muestra que:
a) todas las cosas han tenido un principio;
b) el mundo ha tenido un Creador;
c) también la materia es una criatura.
A todo esto se añade que Dios no sólo es el creador de todo, sino también su conservador y el guía que todo lo dirige y gobierna con su Providencia.
A partir de sus modelos, ante todo el Hexamerón de Basilio el Grande, san Ambrosio dota a su obra de notables rasgos específicos que le imprimen su sello personal, como se pone de relieve en la amplia introducción de este volumen.
Esta obra asombra aún hoy día por el gran acopio de observaciones acertadas sobre la naturaleza del mundo vegetal y animal, que culminan con la extensa descripción del cuerpo humano.
La presente traducción es la primera edición íntegra de esta obra que se publica en lengua castellana.
En este libro recogemos las catequesis de Francisco sobre la esperanza cristiana, dadas entre el 7 de diciembre de 2016 y el 25 de octubre de 2017.
Con su estilo cercano, Francisco anima al pueblo de Dios a dar razón de la esperanza «no solo con palabras, sino sobre todo con el testimonio de la vida. Si Cristo está vivo y vive en nuestro corazón, debemos dejar que se haga visible y que actúe en nosotros. Esto significa que el Señor Jesús debe convertirse cada vez más en nuestro modelo de vida». «El Espíritu Santo –dice Bergoglio–nos hace capaces no solo de tener esperanza, sino también de ser sembradores de esperanza, de ser paráclitos, es decir, consoladores y defensores de los hermanos, sembradores de esperanza».