El autor recoge dieciocho ejemplos del siglo XXI de jóvenes de todo el mundo que han sabido vivir y morir con un corazón generoso, con Dios y con los demás.
“Tenemos que atrevernos a ser distintos, a mostrar otros sueños que este mundo no ofrece, a testimoniar la belleza de la generosidad, del servicio, de la pureza, de la fortaleza, del perdón, de la fidelidad a la propia vocación, de la oración, de la lucha por la justicia y el bien común, del amor a los pobres, de la amistad social” (Francisco, Christus vivit, 36).
¿Existen jóvenes así en nuestros días? El autor recoge dieciocho ejemplos del siglo XXI que así lo testimonian, chicos y chicas de todo el mundo que han sabido vivir y morir con un corazón generoso, con Dios y con los demás.
¿Qué opina el Papa Francisco del sufrimiento, la pobreza o la esclavitud? ¿Cómo reza y qué le pide a Dios? ¿Qué es la fe para el Pontífice? ¿Cuál es la Nueva Evangelización de la que tanto habla en sus homilías? ¿Qué ha escrito el sucesor de San Pedro sobre la esperanza y la misericordia de Dios? ¿Qué consejos ofrece a los jóvenes para que aprendan a soñar? Todas estas cuestiones y muchas más se responden en este libro de la mano de las reflexiones y escritos del propio Papa Francisco. Un libro definitivo que recoge los textos más representativos de los últimos años para comprender sus pensamientos e inquietudes, estructurado en torno a sus grandes temas de predicación: la importancia de los vínculos sociales, la crítica a la «cultura del descarte» o el amor de Dios que da el primer paso hacia nosotros.
Este libro, cuenta con un «autor», periodista argentino que conoce al Papa, y esta muy implicado para la promoción. Sus contenidos se presentan estructurados en forma atractiva y periodística. Incluye en la introducción de Armando Rubén Puente varias anécdotas poco conocidas de su vida. El interés que ha suscitado la figura del Papa Francisco y las novedades que, se presume, va a introducir auguran una continua presencia en los medios, mayor de la que ya de por sí suscita la figura de cualquier Papa.
Louis de Wohl nos ofrece uno de los santos más populares, admirados y queridos de todos los tiempos. El escenario de la acción nos traslada desde Asís a Roma, a Sicilia, a las arenas de Egipto.
El libro comprende una serie de entrevistas realizadas a Sebastián Gayá sobre su vida y sobre el nacimiento y propagación del Movimiento de Cursillos de Cristiandad. Ambas vidas están tan íntimamente relacionadas que con mucha dificultad, por no decir imposibilidad, podría relatarse la una sin la otra. Acompañan a las entrevistas numerosos testimonios de personas que le conocen bien, así como una serie de documentos y fotografías que corresponden a alusiones hechas por Sebastián a lo largo de dichas entrevistas.
Sebastián Gayá Riera, nace en Felanitx (Mallorca) el 30 de julio de 1913 y al día siguiente es bautizado. Fue ordenado sacerdote el 22 de mayo de 1937. A lo largo de su vida sacerdotal desempeña diferentes funciones entre las que podríamos destacar: en Mallorca, Iniciador del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, Canciller Secretario del Obispado; en Madrid, Viceconsiliario del Secretariado Nacional de Cursillos, Prelado Doméstico de su Santidad con el consiguiente título honorífico de Monseñor.
El Movimiento de Cursillos de Cristiandad, inicia su andadura con el primer Cursillo impartido del 7 al 10 de enero de 1949, en San Honorato, en el monte de Randa (Mallorca). Sin embargo, venía gestándose mucho antes de esa fecha. Ya desde 1945 en la Escuela de Dirigentes, de la que Sebastián era director, los jóvenes mallorquines se prepararon con ilusión y esfuerzo para la Peregrinación Nacional a Santiago de Compostela que tuvo lugar el 28 de agosto del año 1948.
Este libro pretende ser un modesto homenaje a la labor de algunos de los hijos de san Benito más destacados a lo largo de la historia de la Iglesia —abades y abadesas, misioneros, teólogos, papas y obispos, pero también laicos—, sabiendo que es tarea imposible reflejar con acierto en unas pocas páginas un testimonio tan hermoso e iluminador como el que ellos nos transmitieron. Publicando durante años un blog sobre historia de la Iglesia, tuve ocasión de acercarme más a algunos de ellos, a sus vidas verdaderamente apasionantes, que me hicieron entrever la grandeza de esta gran familia espiritual. Esto me hizo madurar la idea de dedicar un libro al padre de los monjes de occidente y patrono de Europa, y a algunos —que en realidad son unos pocos— de entre los muchos que a lo largo de los siglos le han seguido y han contribuido a hacer este mundo nuestro un poco mejor, por lo que merecen que su vida y su legado sean conocidos también hoy.
Alberto Royo Mejía. Madrileño, sacerdote de la diócesis de Getafe (España), doctor en Derecho Canónico y estudioso de la historia de la Iglesia, ha sido en su diócesis vicario judicial, arcipreste y párroco, a la vez que profesor invitado en la Universidad Pontificia de Salamanca. Consultor durante años del Dicasterio para las Causas de los Santos, en él ocupa el cargo en la actualidad de Promotor de la Fe.
Bernardo convence, arrastra. Es siempre actual.
• Un HOMBRE que armoniza la ternura y la virilidad, la fragilidad y la audacia, la amistad y la soledad.
• Un MONJE penetrado e invadido por Dios. Un buscador insaciable de verdad y sabiduría, y un gran solidario con los hombres.
• Un CREYENTE enamorado de Cristo y de la Palabra, transformado por el Espíritu, y siempre disponible para «los asuntos de la Iglesia».
• Un PADRE y educador de almas, con su vida, su experiencia y sus escritos.
• Un MANANTIAL fresco e inagotable de amor al hombre, a Cristo, al mundo.
Edición preparada por Juan Antonio Martínez Camino.
Colaboradores: Joaquín Martín Abad, Luis Manuel Velasco Sáinz, Ana Patricia Moya Rueda, María Benito Sánchez, Mónica Rascón Risco, Isabel Angulo Bujanda, Maria Dolores Fúster Sabater, César García De Castro Valdés, Daniel Alberto Escobar Portillo, Alberto Fernández Sánchez
San Isidro Labrador fue canonizado en 1622. Este libro es fruto duradero y sabroso del Año Santo de 2022-2023 que conmemoró el acontecimiento.
¿Por qué se da culto a los santos y se cultiva su memoria? ¿Por qué una de las primeras canonizaciones después de Trento fue pensada para un campesino madrileño venerado ya desde siglos por el pueblo cristiano? ¿Quién era aquel hombre? ¿Cuál su apariencia y procedencia? ¿Se conserva incorrupto? ¿Cómo ha sido y es venerado, especialmente en Madrid?
Expertos en teología, historia y ciencias forenses responden de modo profundo y nuevo. Aplican técnicas actuales al cuerpo del Santo que confirman lo básico de la tradición, ofrecen nuevos datos sobre la edad de san Isidro y desvelan su rostro verdadero. Avanzan en el establecimiento de su modo de vida y del año de su muerte. Publican estudios originales sobre su arca funeraria medieval y sobre el Códice de los milagros. Ofrecen una crónica literaria y gráfica de las celebraciones del Año Santo.
Nada más que la verdad
«Estas páginas contienen un testimonio personal sobre la grandeza de un hombre apacible, de un fino investigador, de un cardenal y de un papa que ha intervenido activamente en la historia de nuestro tiempo. Pero son también un relato de primera mano que intenta proyectar luz sobre algunos aspectos incomprendidos de su pontificado y describir desde dentro el verdadero mundo vaticano» Georg Gänswein «Nadie ha conocido y apoyado más a Benedicto XVI durante todo su pontificado y en la etapa de emérito que su fiel secretario particular, el arzobispo Georg Gänswein. Solo le he pedido una garantía en el transcurso de este trabajo: la de ser totalmente sincero». Saverio Gaeta La que ha existido entre Joseph Ratzinger y Georg Gänswein ha sido una larga y significativa relación de profundo respeto y estima recíproca, desde que, en 2003, el futuro Papa nombró secretario personal al joven sacerdote alemán. Y tras la elección del cardenal Ratzinger como Benedicto XVI, don Georg vivió todavía más constantemente a su lado como su más estrecho colaborador, pero también confidente y consejero, acompañándole durante el pontificado y en el tiempo que siguió a la histórica renuncia del año 2013. Hoy, tras la desaparición del Papa emérito, ha llegado el momento de que el actual prefecto de la Casa pontificia cuente su propia verdad con respecto a las aviesas calumnias y las oscuras maniobras que han intentado, en vano, proyectar sombras sobre el magisterio y sobre las acciones del Pontífice alemán, y de dar a conocer así, por fin, el verdadero rostro de uno de los más grandes protagonistas de los últimos decenios, injustamente denigrado con excesiva frecuencia por los críticos como Panzerkardinal o «Rottweiler de Dios». Un relato auténtico y genuino en el que, ayudado por la experta pluma del vaticanista Saverio Gaeta, monseñor Gänswein propone la autorizada reconstrucción de un particularísimo período de la historia de la Iglesia católica, afrontando asimismo los interrogantes sobre acontecimientos enigmáticos, como el dosier del Vatileaks y los misterios del caso Orlandi, el escándalo de la pedofilia y las relaciones entre el Papa emérito y su sucesor, Francisco. De ahí brota el intenso testimonio sobre la grandeza de un hombre, un cardenal, un Papa que ha intervenido activamente en la historia de nuestro tiempo y que emerge aquí como un faro de competencia teológica, claridad doctrinal y sabiduría profética.
José es el padre que falta en la actualidad. Él mismo acogió, protegió y alimentó al mismo Dios y a su madre, María.
«Comunícase Dios con tantas veras de amor, que no hay afición de madre que con tanta ternura acaricie a su hijo», afirma san Juan de la Cruz. Es este uno de los hilos más poderosos que recorren, de manera furtiva, la obra de nuestro místico: la infinita ternura de Dios-madre. Dicha ternura es la atmósfera que se respira en su prosa y en sus versos. Y a su vez, está íntimamente conectada con otra palabra mágica que es «atención»: clave de la experiencia contemplativa más genuina. Esa que Juan de la Cruz ha condensado en dos palabras seductoras: atención amorosa. La experiencia de Dios no es solo una cuestión de «atención plena» (o mindfulness). Es mucho más. Es atención «amorosa». Es atención a una Presencia. A una Presencia infinita de amor y de vida.