¿Qué es Facebook? ¿Y Tuenti? ¿Por qué no entiendo nada de este mundo digital que a mi hijo domina? Estas y otras cuestiones, se resolverán en estas páginas escritas de modo divulgativo.
Consciente de la urgencia por educar a los hijos "constantemente" conectados a la red, el autor escribe este libro con la intención de ayudar a los padres en esta tarea. Fruto de su propia experiencia como padre y periodista, en estas líneas se abordan de manera eficiente las claves para educar en la era digital.
Este libro, a diferencia de los primeros volúmenes aparecidos tras la elección del papa Francisco, pretende ayudar al lector a rezar. De modo que adentrarse en su persona, conocer su pensamiento, resulte aquí secundario. Estas páginas son, sobre todo, una ayuda para hablar con Dios sobre los temas que al Papa le preocupan.
Desde su primera aparición pública puso a rezar a los miles de fieles, que en ese momento le escuchaban expectantes en la Plaza de San Pedro. Primero por el papa emérito Benedicto XVI y, tras pedir oraciones de unos por otros, a orar en silencio por él para que el Señor lo bendijese. Y, antes de despedirse, añadió: "mañana quisiera ir a rezar a la Virgen, para que proteja a toda Roma". Sí, el verbo más empleado en su primera aparición fue este: rezar. Y de ahí que estas páginas quieran responder a ese primer deseo del Pontífice.
Para ello hemos entresacado de todas sus intervenciones públicas desde que fue nombrado cardenal por Juan Pablo II -21 de febrero de 2001- aquellos pasajes que puedan empujarnos y enseñarnos a rezar.
Este es un libro de aventuras. Porque la investigación científica es sin duda una de las grandes aventuras en las que puede enfrascarse el ser humano, y los científicos que la llevan a cabo son intrépidos aventureros. El autor nos invita a un recorrido por los grandes avances científicos de las últimas décadas, al alcance de cualquier persona interesada por la ciencia. Y así, se suceden en estas páginas las más recientes investigacionessobre la evolución de los homínidos, las células madres y sus aplicaciones terapéuticas, el desciframiento del genoma, los virus, bacterias y parásitos que son nuestros enemigos pero pueden también ser nuestros aliados, el sueño cada más real de la prolongación de la vida venciendo a la enfermedad y el envejecimiento, la revolución de la nanotecnología, las indagaciones en los misterios del cerebro y de la mente...
Contra la ética de la verdad significa a favor de una ética de la duda. Más allá de las apariencias, la duda no es en absoluto contraria a la verdad, sino que, en cierto sentido, implica su afirmación. Contiene por tanto un elogio de la verdad, pero de una verdad que debe ser siempre re-examinada y re-descubierta. A lo que es contraria la ética de la duda es a la verdad dogmática, que es aquella que quiere fijar las cosas de una vez por todas e imposibilitar o descalificar la crucial pregunta: «¿será realmente verdad?».
Impedir la expresión de la duda es el acto más innatural, incluso aunque sea realizado en nombre de la «justicia natural» o de la «ley natural». La «naturaleza de las cosas», cuando es usada como arma contra la duda, se contradice a sí misma, dirigiéndose contra la «naturaleza del ser humano». La ética de la duda no significa en absoluto sustraerse a la llamada de lo verdadero, de lo justo, de lo bueno o de lo bello, sino justamente intentar responder a esta llamada en libertad y responsabilidad hacia uno mismo y hacia los demás.
Los textos aquí recogidos son el producto de la reelaboración de algunos breves ensayos, publicados principalmente en la prensa italiana, o preparados como intervenciones en congresos. El orden seguido en la recopilación no es cronológico sino lógico, y puede ser idealmente presentado del siguiente modo: desde la relación Estado-Iglesia, ciudadanos y creyentes, hasta la ética laica, a través de las virtudes y dificultades de la democracia.
El animal humano es un ser carencial e indeterminado, lo cual le obliga a plantearse un proyecto para dar un sentido a su existencia. El problema del sentido de la vida está vinculado a la pregunta kantiana «¿qué es el hombre?» y ha sido objeto constante de la reflexión desde la filosofía de la historia, la ética, la antropología y la filosofía de la religión.
El presente estudio analiza las diversas dimensiones de esa pregunta y las distintas respuestas que se le han dado en las corrientes filosóficas y en las teologías de las religiones, centrándose en la problemática de la cultura occidental. El significado del hombre en el universo es un tema central para científicos y filósofos, a pesar de la crisis actual de la metafísica, y choca con postulados teológicos clásicos como la creación de la nada, objeto hoy de una amplia discusión. También cobra relevancia en la situación actual el problema de la finitud y contingencia del hombre, con diversos intentos de interpretación del nacimiento y la muerte (Heidegger, Ricoeur), así como diversas propuestas de definición de la identidad humana, desde el trasfondo del nihilismo (con especial incidencia de Nietzsche, Adorno y Habermas).
Éste es también el marco para abordar la cuestión del sufrimiento y el mal, tanto el generado por la acción humana como el que tiene causas naturales, que lleva a las filosofías del absurdo y se constituye en la roca fuerte del ateísmo. El autor aborda este amplio conjunto de problemas, planteando interrogantes y críticas a las respuestas filosóficas y teológicas. Muestra así la persistente actualidad de la pregunta por el sentido y la limitación y fragmentariedad de los distintos proyectos.
Pese a que la igualdad de derechos de las mujeres ha alcanzado un reconocimiento amplio en la esfera civil, sigue siendo un tema de especial actualidad dentro del cristianismo. Mediante el recurso a la «tradición», la Iglesia católica ha venido justificando que se perpetuara la posición subordinada de las mujeres en la estructura eclesial.
Desde el esquema de la sucesión de paradigmas ya expuesto en El cristianismo, Hans Küng indaga cómo se ha llegado a la situación actual. Paralelamente a este análisis, propone reformas concretas encaminadas a revisar patrones de comportamiento impuestos por la tradición y dirigidas a promover el estudio de la teología por parte de las mujeres, a la reforma del lenguaje de la liturgia o a la promoción de las órdenes religiosas femeninas y el sacerdocio de las mujeres.