María, madre sacerdotal, icono y ejemplo para todos los sacerdotes por su espíritu de sacrificio y ofrenda victimal junto a su hijo, Sacerdote Único del Altísimo.
A través de la historia de Margaret Hale, una joven del sur de Inglaterra que por circunstancias familiares se ve obligada a trasladarse al norte, Elizabeth Gaskell plasma los conflictos sociales y políticos derivados de la revolución industrial en la Inglaterra de mediados del siglo XIX. Para la heroína, el sur donde ha nacido simboliza el idilio rural; frente a él, el norte es sucio, rudo y violento.
A los quince años y con una dote de 2000 libras, la heroína de esta novela se casa con el hijo de un fabricante de cerveza de la City londinense. Abandonada por él, se encuentra «con cinco niños y ni un penique para alimentarlos». En tales circunstancias, las imprevistas atenciones de su casero conducen a una situación cada vez menos equívoca. Luego vendrán un príncipe alemán, un mercader holandés, el mismísimo rey de Inglaterra… y una carrera brillante llena de secretos, amenazas, huidas, crímenes y dinero. Inédita en español hasta hoy, narra la historia de una mujer que no quiere ser esclava de los hombres y que instituye, fuera del matrimonio, su propio negocio
Blake Snyder, uno de los guionistas de más éxito de Hollywood, ofrece una pintura ágil, divertida y franca de la trastienda de la industria cinematográfica. ¡Salva al gato! hace referencia a una de sus infalibles teorías para lograr que las ideas resulten más atractivas y cualquier guión más satisfactorio y, sobre todo, susceptible de venderse. Se trata de un término acuñado por el propio Snyder en alusión a una escena, absolutamente ineludible, en que el público va a conocer al protagonista de la película por primera vez y éste hace algo entrañable –por ejemplo, salvar al gato- y que involucra irremisiblemente al espectador en la historia y al personaje, una escena que bajo ningún concepto puede faltar en una película. Pero, sobre todo, ¡Salva al gato! muestra las herramientas que todo guionista está obligado a dominar si acaso quiere vender su trabajo. Snyder demuestra, de forma provocadora, que solo es posible vender un guión si el protagonista “salva al gato”.
En el centenario de su nacimiento, Jean-Paul Sartre (1905-1980) nos interpela como uno de los pensadores más relevantes del siglo XX. Temprano aún para tener que interpretarle según las pautas aplicables a los que denominamos “clásicos”, Mercè Rius se permite acceder a su obra directamente, libre de intermediarios, llevando a cabo su personal lectura desde una concepción de la escritura que pone los recursos literarios al servicio de la idea. De vuelta a Sartre no significa que debamos actualizarlo. Un pensador del siglo XX sigue siendo actualidad. En este aspecto, si ciertos tópicos sobre su obra ya han hecho fortuna, no han alcanzado aún el grado de sedimentación que los convertiría en históricamente imprescindibles. De ahí que la profesora Rius nos proponga la revisión y consiguiente abandono de algunos de ellos, empezando por la errónea extrapolación de una lectura política a El ser y la nada. El existencialismo sartreano nos brinda una filosofía de la conciencia que, aun sin prescindir en absoluto de sus condicionantes psicológicos y biológicos, defiende la libertad del individuo por encima de todo. Una época que se enfrenta a los conflictos morales derivados del uso de la biotecnologías en la manipulación de los cuerpos tiene, pues, mucho que aprender en Sartre. Pero no basta con desempolvar la fórmula de su presunto humanismo. Uno de los objetivos de este libro reside precisamente en medir su alcance, ahondando en la paradoja abierta entre el título de uno de los textos sartreanos más difundidos, El existencialismo es un humanismo, y el corolario de su obra capital: “El hombre es una pasión inútil”. Consustancialmente inútil, como el deseo y el arte.