Esta obra quiere ser una contribución de la BAC a la difusión de la doctrina de Santa Catalina de Siena. La primera parte de la misma, El Diálogo, es según establece el P. Salvador en el cuidado análisis introductorio, una recopilación de diversos escritos de la santa Doctora, con abundantes alusiones autobiográficas, lo que resuelve numerosos problemas de crítica interna, hasta el momento imposibles de resolver. La segunda parte lleva por título Oraciones y Solilo-quios, porque el contexto de estas piezas espirituales cumple en su mayoría las condiciones para que puedan ser así denominadas. Tres introducciones enriquecen la presentación. La primera está dedicada al estudio de la formación espiritual y literaria de Catalina; la segunda se refiere a la problemática que plantea "El Diálogo"; la tercera corresponde a las "Oraciones y Soliloquios". Concluye el volumen con dos índices de gran interés y minuciosidad: el de materias y el literario.
Este volumen incide en uno de los aspectos más interesantes de los actuales debates historiográficos: la cuestión religiosa en la independencia de la América hispana, y, más en particular, la implicación de la jerarquía eclesiástica y del clero secular y regular en el proceso. El americanismo reconoce el importante papel del clero en la revolución, tanto por su compromiso con la elite ilustrada que dirigió la marcha de los acontecimientos, como por el papel dirigente que tradicionalmente había desempeñado en las sociedades coloniales del Antiguo Régimen. De este modo, muchos eclesiásticos contribuyeron de forma relevante a la conformación jurídica de las nuevas naciones, que surgieron así corno repúblicas católicas, al menos en sus primeros momentos. En todo caso, los nuevos dirigentes políticos, con muy pocas excepciones, reconocieron la absoluta necesidad de respetar a la Iglesia y la religión católicas corno uno de los elementos clave para lograr la unidad de los muy diferentes grupos sociales en torno al nuevo proyecto republicano.